Había sido un lunes madrugador,
un día de esos para olvidar.
Tan largos,tan pesados,
y con tanto calor,fuera de temporada,que se sentia cansada.
Pero,cuando por fin,llego a casa,se encontró con una grata compañía.
Terry no se había ido.
Se reencontraron los dos,en el mismo salón de siempre, en silencio.
Terry con su ordenador en el sofá,como era su maldita costumbre.Pero,que bien que se veían las cosas,ahora que no se había ido.
Terry levantó la cabeza,dejó por un momento de mirar a su adorada pantalla y dijo:
_¡te he hecho café,como a ti te gusta!.
Ella le dió las gracias,se fue a la cocina a por su café.El mismo café que tomaba todos los días.Pero,ese café era diferente.Sin duda,el mejor café.
Esa noche vieron la televisión,en silencio,como siempre.Pero,ese silencio fue diferente,agradecido en cierto modo,desconocido.Un nuevo silencio.
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Ha sido un gusto encontrar tu blog y siendo de Albacete te invito a conocer el mio. Quizá te pueda interesar
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Un saludo